Las personas que sufren de trastornos digestivos como la acidez gástrica, flatulencias, gastritis, o úlceras, deben limitar su uso, ya que los síntomas de la enfermedad, pueden en verdad empeorar.
Las personas alérgicas a la artemisa y al apio, también pueden ser alérgicas a la cebolla.
El consumo frecuente de cebolla cuando está verde aún, puede interferir con la fluidez de la sangre, que puede producir hemorragia, haciéndola más delgada debido al alto contenido de vitamina K. Esta consecuencia, según un estudio de la Universidad de Georgia, puede causar algunos daños a quienes toman medicamentos para mejorar la sangre.
Las personas que sufren de indigestión no deben comer cebolla, ya que potencializan los síntomas.
Como la planta de Cebolla actúa como Anticoagulante, no se recomienda consumirla en casos de hemorragia interna, si la persona utiliza antiagregantes plaquetarios.
Es importante tener en cuenta que a pesar de que la mayoría lo saben, la cebolla ya cortada o mal almacenada puede aumentar por mucho la infección por E. Coli, causando infecciones y alteraciones intestinales, por ejemplo.
Es bueno tener en cuenta, que a pesar que hay evidencia científica de las consecuencias de comer cebolla, este impacto negativo depende de la persona que la consume y de la frecuencia y cantidad con que lo hace.
Si tienes dudas sobre consumirla o no, es bueno que visites a tu médico y así sabrá tu condición de salud y si puede consumir o no.
Recuerda estos remedios y consejos nunca sustituyen, las recomendaciones de tu Médico.
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