Causas y síntomas
En la mayoría de los pacientes con glaucoma, el sistema de drenaje se tapa y el fluido no puede salir. Cuando se acumula, aumenta la presión interna y daña el nervio óptico, el cual es muy sensible, lo que causa pérdida de la visión, irreversible.
Aunque existen varios tipos de glaucoma, cada uno con un origen y evolución diferente, el más común es el glaucoma de ángulo abierto. También llamado glaucoma crónico simple.
No suele haber síntomas hasta que el glaucoma está bastante avanzado. En ese caso, el paciente presenta:
- Visión borrosa.
- Dolor de cabeza.
- Dolor en los ojos.
- Náuseas, vómitos.
- Pérdida repentina de la visión.
- Aparición de halos de colores alrededor de las luces brillantes.
Las personas con más riesgo de padecer glaucoma son:
- Mayores de 60 años.
- Personas de ascendencia africana o los hispanos de tercera edad.
- Personas con antecedentes familiares de glaucoma.
- Miopes.
- Diabéticos.
- Personas con tratamiento de corticoides de forma prolongada.
¿Cómo evitar el glaucoma?
Aunque la presión intraocular elevada no es la única causa, el tratamiento más frecuente está enfocado en reducir esta presión, tal y como muestra este estudio publicado en el American journal of ophthalmology.
Para reducir la presión ocular es preciso, como primera medida detectarla. Por ello se recomienda realizar exámenes oftalmológicos una vez al año, a cualquier edad pero, sobre todo, después de los 35 o 40 años, en especial si el paciente se encuentra entre los grupos de riesgo señalados antes.
Existen exámenes específicos para determinar la presión ocular. Es importante recordar que una vez que la enfermedad ha causado pérdida de la visión, la misma es irreversible, por ello es que se torna vital detectarla a tiempo.
Una vez detectado existen dos tipos de tratamiento, medicación y cirugía. Por tanto, aquí ya será el médico el encargado de valorar cada caso y elegir que tratamiento es más adecuado.
Conclusiones
Como ves, esta enfermedad debe ser cogida a tiempo para evitar o disminuir su avance. Toda la información que aparece aquí no sustituye a una consulta médica, por lo que recomendamos que si padeces esta enfermedad acudas a un profesional de la salud.
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