1. Estrés crónico
Nuestros cuerpos y mentes son bombardeados con estresores diariamente. Estos factores de estrés pueden incluir factores de estrés emocionales y mentales, pero también estresantes químicos, bioquímicos y mecánicos que ponen nuestros cuerpos en estado de alerta durante largos períodos de tiempo.
A medida que estos factores de estrés se acumulan con el tiempo, nuestro cuerpo se cansa de administrarlos y eventualmente comienza a apagarse.
Imagina un molesto grupo de vecinos que llaman a tu puerta varias veces al día. Si estos vecinos continúan haciendo esto una y otra vez durante muchos años, finalmente te verás tan molesto que ya no responderás a tu puerta. Cerrarás y no importará si alguien golpea en tu puerta. De la misma manera, nuestras células no quieren ser constantemente bombardeadas y molestadas con la puerta golpeando diariamente.
Esta “falta de respuesta” de las células es lo que conduce a consecuencias nocivas, como los desequilibrios hormonales.
Aprender a manejar todo tipo de estrés es esencial para prevenir el agotamiento. Aquí están algunas estrategias a considerar a diario:
- Exposición medioambiental: evita productos químicos agresivos en productos como maquillaje, productos para el cuidado personal y plásticos (por ejemplo, botellas de agua, envases de plástico).
- Exposición dietética: evita los productos cultivados convencionalmente y cambia a productos orgánicos.
- Estrés mental: tome descansos cuando te sientes en tu escritorio en el trabajo ya que el estrés mecánico y los problemas posturales también pueden afectar tu salud.
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